Böhm Asesores de Seguros - Los niveles de vitamina D en la sangre pueden predecir los riesgos futuros para la salud

Los niveles de vitamina D en la sangre pueden predecir los riesgos futuros para la salud

Los niveles de vitamina D circulante libremente en la sangre pueden ser un mejor predictor de los riesgos futuros para la salud en los hombres mayores, según un estudio presentado en el Congreso Europeo de Endocrinología e-ECE 2020.

Dado que la deficiencia de vitamina D se asocia con múltiples condiciones de salud graves a medida que envejecemos, este estudio sugiere una mayor investigación sobre los niveles de vitamina D y su vínculo con la mala salud puede ser un área prometedora para futuras investigaciones.

La deficiencia de vitamina D es común en Europa, especialmente en las personas mayores. Se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar muchas enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como enfermedades cardiovasculares, cáncer y osteoporosis.

Existen varias formas, o metabolitos, de vitamina D en el cuerpo, pero es la cantidad total de estos metabolitos la que se usa con más frecuencia para evaluar el estado de vitamina D de las personas. La prohormona 25-dihidroxivitamina D se convierte en 1,25-dihidroxivitamina D, que se considera la forma activa de vitamina D en nuestro cuerpo.

Más del 99% de todos los metabolitos de la vitamina D en nuestra sangre están unidos a proteínas, por lo que solo una fracción muy pequeña está libre para ser biológicamente activa. Por lo tanto, las formas libres y activas pueden ser un mejor predictor de la salud actual y futura.

 

Cuáles son los alimentos que se pueden ingerir para obtenerla

En las últimas semanas, se conocieron una serie de estudios que apuntan que la presencia de la vitamina D en el cuerpo ayuda a combatir de manera más eficiente el coronavirus. Uno de ellos fue el desarrollado por investigadores de la Universidad israelí de Bar Ilán, quienes concluyeron que los niveles correctos de esta vitamina en el cuerpo, también llamada la vitamina del sol, permitirían enfrentar el Covid-19 de manera más rápida y efectiva, reduciendo las posibilidades de hospitalización.

La vitamina D es reconocida como un importante factor coadyuvante en varios procesos físicos relacionados al metabolismo de los huesos y el calcio, así como en varias enfermedades, como dolencias autoinmunes, cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y otras. Además, produce efectos antivirales tanto de manera directa como indirecta, por lo que su deficiencia puede aumentar la probabilidad de infección por algunos virus, por ejemplo, el retrovirus, la hepatitis y el dengue.

«Lo primero que hay que saber es que la vitamina D se absorbe en un 80% a partir de tomar sol, y solo en un 20% a partir de la alimentación», aclara a LA NACION la Licenciada en Nutrición Nadia Centurión. Por los cambios ambientales y el daño en la capa de ozono, concentrar la absorción de vitamina D a partir de la exposición al sol también representa un riesgo para la salud, como el riesgo a desarrollar enfermedades en la piel. «Hay que evaluar el costo-beneficio y esto varía según el tipo de piel. Yo, en particular, no recomiendo ir por esta vía, sino por la suplementación».

En ese sentido, la nutricionista recomienda comenzar con un análisis clínico que pueda determinar con exactitud cuál es el estado de la vitamina D en el organismo: «A partir de esos resultados, se puede recurrir a una suplementación medicamentosa indicada por un profesional médico».

Según explica Centurión, algunos alimentos son fuente de vitamina D aunque su ingesta no resulta suficiente. Los huevos, la leche y los vegetales (de hojas verdes, hongos, amarillos) son algunos de los ingredientes que pueden colaborar con el refuerzo.

Por último, en términos nutricionales, hay algunas pautas que no tienen que ver específicamente con la vitamina D, pero que sí ayudan a prevenir enfermedades o a transitar mejor algunas infecciones. En ese sentido, Centurión sugiere disminuir el consumo de comidas ultraprocesadas y consumir una mayor cantidad de alimentos de origen vegetal, como frutas, verduras y legumbres. «Cuantos más colores haya en el plato, mayor será la variedad y cantidad de antioxidantes que pueden reforzar el sistema inmunológico».

También aceites de buena calidad (como el de oliva), el consumo de palta y pescados azules. En el caso de las poblaciones que llevan alimentación vegana y vegetariana, se pueden consumir alimentos que tiene vitamina D adicionada, como bebidas vegetales.

 

 

Fuente: La NaciónLa Nación