Día Mundial del Corazón: cuidar el corazón también es prevenir

Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, una fecha impulsada para generar conciencia sobre la importancia de prevenir, detectar y controlar las enfermedades cardiovasculares.
Y hay una razón de peso para hablar de este tema: las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte a nivel mundial. Muchos de sus factores de riesgo pueden identificarse y modificarse antes de que aparezca una complicación.
La prevención no empieza cuando aparece un síntoma. Empieza mucho antes, con controles periódicos, hábitos saludables y una conversación sincera con nuestro médico.
¿Qué controles son importantes para cuidar el corazón?
No existe un único “chequeo cardíaco” que todas las personas deban realizarse con la misma frecuencia. La edad, los antecedentes familiares, el peso, la presión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo y otros factores determinan qué controles necesita cada persona.
Sin embargo, hay algunos puntos fundamentales que conviene tener presentes.
1. Control de la presión arterial
La hipertensión puede avanzar durante años sin producir síntomas. Por eso, medirse la presión es una de las herramientas más simples y valiosas para cuidar la salud cardiovascular.
Como orientación general:
- Entre los 18 y 39 años: si la presión es normal y no existen factores de riesgo, puede controlarse cada 3 a 5 años.
- Desde los 40 años: se recomienda realizar un control al menos una vez al año.
- Si existe sobrepeso u obesidad, presión elevada, antecedentes familiares u otros factores de riesgo, los controles pueden necesitar mayor frecuencia.
Una medición elevada aislada no necesariamente significa hipertensión. El diagnóstico debe ser realizado por un profesional y, cuando corresponde, confirmado mediante mediciones repetidas o controles fuera del consultorio.
2. Colesterol y perfil lipídico
El colesterol elevado muchas veces no produce síntomas, pero puede contribuir al desarrollo de placas en las arterias y aumentar el riesgo cardiovascular. Por eso, conocer los niveles de colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos forma parte de la evaluación preventiva.
A partir de los 40 años, la evaluación periódica del riesgo cardiovascular cobra especial importancia. Como referencia, algunas recomendaciones utilizan controles de lípidos aproximadamente cada 5 años en personas de riesgo habitual, aunque el intervalo puede ser menor si existen alteraciones o factores de riesgo.
Lo importante no es mirar un número de colesterol de manera aislada: el médico debe interpretarlo junto con la edad, presión arterial, tabaquismo, diabetes, antecedentes familiares y el riesgo cardiovascular global.
3. Control de glucemia
La diabetes tipo 2 es un importante factor de riesgo cardiovascular. Por eso, controlar la glucosa también es una forma de cuidar el corazón.
Como referencia, se recomienda evaluar la presencia de prediabetes o diabetes en adultos de 35 a 70 años con sobrepeso u obesidad. Si el resultado inicial es normal, un intervalo de alrededor de 3 años puede ser razonable, aunque la periodicidad debe adaptarse a cada persona.
En personas con antecedentes familiares, diabetes gestacional, determinados factores de riesgo o síntomas, el control puede indicarse antes.
4. Peso, alimentación y actividad física
El chequeo cardiovascular no termina en un laboratorio.
En cada consulta también es importante revisar el peso, la alimentación, el nivel de actividad física, el consumo de tabaco y alcohol y otros hábitos cotidianos. La alimentación poco saludable, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo nocivo de alcohol son factores importantes asociados a las enfermedades cardiovasculares.
Pequeños cambios sostenidos pueden tener un impacto considerable: moverse regularmente, reducir el consumo de sal y alimentos ultraprocesados, incorporar frutas y verduras, evitar el tabaco y mantener un peso saludable son pilares de la prevención cardiovascular.
¿Hay que hacerse un electrocardiograma todos los años?
No necesariamente.
El electrocardiograma es una herramienta muy útil cuando existe una indicación médica, pero no significa que todas las personas sanas y sin síntomas deban realizarse uno de manera rutinaria cada año.
En adultos asintomáticos con bajo riesgo cardiovascular, la evidencia no respalda utilizar el electrocardiograma como prueba de detección rutinaria.
Un profesional puede indicarlo, junto con otros estudios como un ecocardiograma, prueba de esfuerzo o monitoreo cardíaco, cuando existen síntomas, antecedentes, hallazgos en el examen físico o factores de riesgo que lo justifiquen.
La prevención no consiste en hacerse todos los estudios posibles, sino en realizar los estudios adecuados para cada persona.
Los antecedentes familiares también cuentan
Al momento de realizar un chequeo, es importante informar si existen antecedentes familiares de:
- Infarto o accidente cerebrovascular a edades tempranas.
- Hipertensión.
- Colesterol elevado.
- Diabetes.
- Enfermedades cardíacas.
- Muerte súbita.
- Enfermedades cardiovasculares hereditarias.
La historia familiar puede modificar el nivel de riesgo y hacer que determinados controles deban comenzar antes o realizarse con mayor frecuencia.
¿Cuándo no hay que esperar al próximo chequeo?
Los controles preventivos son importantes, pero no reemplazan la consulta inmediata ante síntomas de alarma.
Dolor o presión intensa en el pecho, dificultad para respirar, desmayo, sudoración fría, palpitaciones importantes o un dolor que se extiende hacia el brazo, espalda, cuello o mandíbula pueden requerir atención médica urgente.
Ante una situación de emergencia, hay que buscar atención médica inmediata.
¿Por qué es tan importante el Día Mundial del Corazón?
Porque muchas enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse o retrasarse actuando sobre sus factores de riesgo y detectándolos a tiempo. La Organización Mundial de la Salud destaca la importancia de identificar tempranamente estos factores para poder intervenir antes de que aparezcan complicaciones.
El Día Mundial del Corazón no debería ser solamente una fecha marcada en el calendario. Puede ser un buen recordatorio para hacerse una pregunta sencilla:
¿Hace cuánto no controlo mi presión, mi colesterol y mi glucemia?
Y, sobre todo:
¿Hace cuánto no tengo una consulta médica preventiva?
Cuidar el corazón no significa vivir con miedo a la enfermedad. Significa conocer nuestros factores de riesgo, realizar los controles adecuados y tomar decisiones a tiempo.
❤️ Este 29 de septiembre, hagamos que el cuidado del corazón forme parte de nuestra rutina durante todo el año.
Importante: las edades y periodicidades mencionadas son orientativas y se basan en recomendaciones preventivas internacionales. No sustituyen una consulta médica. Cada persona puede necesitar un esquema diferente de controles según sus antecedentes, síntomas y factores de riesgo.










